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Mindfulness meditación guiada para niños

¿Qué es el mindfulness? 

Mindfulness no es otra cosa que estar conscientemente presente. Queriendo comprender qué es lo que ocurre, desde una actitud abierta y amable. 

Sin juzgar, ignorar las cosas o dejarse arrastrar por todo el ajetreo de cada día, estás aquí presente, en este momento (que es algo diferente que el pensar en este momento). 

Si estás presente al levantarte, al hacer las compras, ante la sonrisa más hermosa de tus hijos o ante conflictos grandes y pequeños, no estás con tu atención en otra parte, entonces estás aquí. 

Así ahorras energía y te das cuenta de lo que ocurre mientras ello está sucediendo. El estar presente de forma consciente y amable conlleva una serie de cambios en tu comportamiento y actitud hacia ti mismo y hacia tus hijos.

Esto sucede más o menos por sí mismo, de manera natural. Desde dentro, sin tener que hacer nada. 

Mindfulness es experimentar el sol en tu piel. Sentir esas gotas saladas deslizarse por tu mejilla. Percibir la irritación en tu cuerpo. Experimentar la alegría y la tristeza en el momento en que estas suceden. 

Sin tener que hacer nada con ello, sin tener que reaccionar inmediatamente o expresar qué piensas. 

Mindfulness es estar amablemente presente en lo que ahora es. En cada momento. 

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¿Por qué mindfulness para niños? 

Mindfulness para niños responde a la gran necesidad existente para encontrar un poco de tranquilidad, tanto física como mental, en este tiempo tan exigente en el que nos ha tocado vivir.

Los niños deben de aprender a no andar en piloto automático y dejar sus impulsos por lo que son y aprender a aceptar que hay cosas en la vida que no son tan divertidas.

Aprender a conocerse, a tener una comprensión hacia su propio mundo interior y también hacia el de otros.

Si en la infancia han aprendido a percibir cualidades como atención, paciencia, confianza y aceptación, podrán transmitirlas más tarde también a sus propios hijos. 

Así se genera un círculo de prestar atención consciente, recibirla y transmitirla, y se encuentran fuertemente anclados en el AHORA. 

Lo que se aprende desde pequeños siempre dura.

Practica la meditación con regularidad:

  • La práctica hace milagros. Practicando se aprende, lo mismo sucede con la atención. La práctica regular aumenta tu habilidad. Para ello, elige momentos fijos, por ejemplo un par de veces a la semana, a la misma hora. A algunos niños les encanta practicar desde el principio, a otros les cuesta un poco más ya que les parece aburrido y raro.
  • Intenta mostrar una actitud juguetona, llena de humor, relajada. Si el niño se resiste, puedes acordar hacer la práctica en otro momento.
  • Ten paciencia, las primeras veces que medite tu hijo seguro no notarás ninguna diferencia, pero con el pasar del tiempo verás los resultados. Una oruga no se convierte en mariposa en un día.
  •  El apoyo es imprescindible. Todos tendemos a mejorar nuestra práctica cuando nos dicen que hemos hecho todo lo posible y que lo estamos haciendo muy bien.
  • Pregúntale cómo lo vive, después de realizar la meditación, pídele que exprese en palabras cómo ha experimentado la práctica. Las experiencias no son ni buenas ni malas, son simplemente vivencias de cada momento. A la mayoría de los niños les gusta comentarlo, pero si ese no es el caso, también está bien.

¿Qué es meditar?

Es concentrar la atención en algo concreto (la respiración, un mantra, un sonido, etc.) mientras se es consciente de todo aquello que nos distrae (parloteo mental). Cuando meditamos nos concentramos en la experiencia de “ser sin hacer” en el tiempo presente.

Cuando meditamos dejamos de “pensar y hacer” y simplemente “somos” en el tiempo presente. Es decir, nuestra mente no está ni recordando experiencias que tuvieron lugar en el tiempo pasado ni está elaborando planes de acción ante posibles situaciones futuras.

Durante la práctica de la meditación no sólo estamos expuestos al parloteo mental propio de nuestra mente sino también a numerosas sensaciones (tengo hambre; me pica aquí; me duele aquí; huele a…; oigo la sirena de una ambulancia; etc) y estados emocionales. 

La manera de lidiar con todas estas distracciones durante la meditación es no oponerse, ni evitarlas, simplemente no hay que etiquetarlas, sólo hay que dejarlas ir, retornando la atención en el objeto de la meditación.

Por este motivo es mejor para los niños, que empiecen con meditaciones guiadas que los lleve a  poner a funcionar la imaginación.

Beneficios de la meditación en niños:

  1. Se conocerá a sí mismo, por lo tanto se querrá más.
  2. Se aceptará más a sí mismo.
  3. Será más responsable, tanto de sus cosas materiales como de sus emociones, de su vida y de su felicidad.
  4. Dormirá mejor.
  5. Será menos impulsivo.
  6. Tendrá menos ansiedad y menos estrés.
  7. Tendrá mejor capacidad de enfoque y concentración.
  8. Tendrá mejor sistema inmunológico.
  9. Será más feliz.
  10. Será menos violento.
  11. Tendrá más autoestima y más seguridad y confianza en sí mismo.
  12. Mejorará su rendimiento académico.
  13. Mejorará la gestión de sus emociones.
  14. Mostrará más empatía, gratitud y comprensión.
  15. Será más capaz de enfrentarse a las frustraciones.
  16. Crecerá interiormente.

Meditación guiada de relajación para niños:


Meditación del espejo para el amor propio:

Está meditación se realiza frente a un espejo, con los ojos abiertos y sirve para conectar con uno mismo, para mirarse y aceptarse cada uno como es.

Comienza haciendo tres respiraciones profundas y ahora mira fijamente tu cara en ese espejo, mírate a tus ojos, unos minutos, piérdete en esa mirada.

Repite algunas palabras bonitas, soy un ser único, me gusta mi cara, me gusto y me acepto tal como soy, luego de unos minutos regálate una sonrisa, lleva tus manos al pecho y agradece el momento.

Te recomiendo este libro maravilloso:

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